La falacia de Agosto

Agosto sigue siendo (en el hemisferio norte) el mes tradicional para las vacaciones. La gente hace “miles de planes para esos días ociosos”, porque hay que aprovecharlos. Por qué? Qué mente enferma ha a divulgado esa estúpida idea? Es hora de revelarse contra una de las mayores falacias de nuestro tiempo.

Relax

Hay dos momentos en el transcurso del año en que la gente hace planes: Año Nuevo y el principio de las vacaciones. Bueno, hay un tercero, después de las vacaciones en que la gente se plantea encontrar un trabajo que le motive para levantarse por la mañana o simplemente suicidarse. Pero no vamos a hablar sobre él.

En Año Nuevo hacemos planes, lo que llamamos “resoluciones”. Es un momento que a nosotros nos parece simbólico, pero que en realidad no tiene más de simbólico que lo que nosotros queremos otorgarle. Nosotros o nuestra religión o cultura porque si somos chinos, musulmanes, cristianos, bagladeshis o muchos otros, celebraremos el año nuevo en un día distinto.

Las vacaciones son distintas. Se hacen planes porque durante unos dias no vas a trabajar, no vas a tener un horario fijo que cumplir con una serie de responsabilidades. Por eso hacemos planes para aprovechar al máximo esos dias haciendo cosas que normalmente no podemos hacer. Por qué? Por qué se supone que tenemos que hacer cosas? A quien se le ha ocurrido semejante idea? Para poder hacerlo todo, nos fijamos unos horarios que en muchos casos implican levantarse pronto, visitar a gente que no has visitado durante mucho tiempo (no por casualidad), empezar un hobby, limpiar la casa, visitar nuevos, excitantes (y caros) sitios. Básicamente te aprovechas ese tiempo de “ocio” para embutirlo de actividades que no te van a dejar dar un respiro. Huyes de tu jefe marcando tu horario para irte con otro mucho más déspota: tu mismo y tu estúpida idea de que hay que “aprovechar las vacaciones”.

Yo te voy a decir para qué se deben aprovechar las vacaciones: para hacer todo aquello que no puedes hacer el resto del año, es decir NADA. Las vacaciones son para hacer nada, que es lo opuesto a trabajar. Qué sentido tiene acabar las vacaciones estresados y más cansados que cuando las empezamos y con un pesado sentimiento de frustración porque aún así no hemos conseguido hacer todo lo que habíamos planificado? A quien le interesa que seamos infelices?

La respuesta a esa pregunta es demasiado facil. Le interesa a los fabricantes de cachivaches electrónicos, a los fabricantes de coches, a los propietarios de balnearios con terapias de nombres estúpidos. En general, le interesa al sistema, para que la felicidad se consiga solamente por la experiencia de comprar. Y ya sabemos que ese sistema consumista está destruyendo nuestras posibilidades de sobrevivir en la Tierra. Por si no lo sabías, lee este post.

Así que una vez más, reivindico la figura del perezoso. Reivindico las vacaciones como un periodo dedicado al glorioso arte de observar las nubes pasar, de la siesta, de las comidas de cuatro horas, de charlar sobre nada durante toda la noche. De levantarse cuando se abran los ojos.

Dedicado a Japogo

9 pensamientos en “La falacia de Agosto

  1. Yo disfruto viajando cada vez que puedo, es la verdad… me da vida cambiar de aires pero tambien disfruto como un cochino en un charco con la rutina del dolce fare niente cada vez que puedo, no solo en vacaciones y pillo vacaciones mentales cada vez que salgo del trabajo…. tengo esa facilidad.

  2. Natacha, no solo es cool, sino que es superfashion de la muerte.

    Estoy deseando coger mis vacaciones para tumbarme en la playa y no moverme ni para darme la vuelta, esperando que suba la marea para refrescarme un poco (posible opción de agotamiento si no se mide correctamente la distancia) y luego avisar a alguien para que me arrastre hasta el restaurante. XD

    Como dice monttse, intento aprovechar todo el año y cuando puedo me escapo un puente o un fin de semana. Eso de estar todo el año esperando al verano para darte unas vacaciones no va conmigo.

    Saludos y felicidades a aquellos que hayan tenido sus vacaciones.

  3. Una vez más cada palabra de tu post supone una elevación de mi espíritu. Exacto, las vacaciones son para no hacer nada! a qué tanta autoimposición de obligaciones?

    Ahora bien, nadie me negará que no ha sentido nunca el morboso placer de entrar por la puerta de IKEA una mañana de diario, preguntándose por qué no hay cantidades masivas de gente, como corresponde a un IKEA estándar, que es un poco como meterse en la boca del lobo y preguntarse por qué no hay nadie allí…

  4. Bueno, bien, tarde, pero espero que escribir desde un lugar remoto excuse la tardanza: muchas gracias por esa dedicatoria!! Me ha encantado esa filosofía del no hacer nada. Una amiga mía dice también siempre lo mismo. Y tiene razón… en parte. Yo necesito hacer algo diferente a lo de cada día para sacarle jugo. Claro que también hay que dar con la tecla exacta para saber “no hacer nada” mientras estás disfrutando de ese tiempo libre… y no tiene por qué ser caro!!
    Un abrazo desde Hoi An! Gracias de nuevo… a la vuelta nos leemos!

  5. ¡Amén! ¡Toda la razón! ¿Por qué a la gente le inquieta tanto el ocio? Es como si fuera una mala costumbre… como si las personas hicieran planes porque “tienen” que hacerlos, muchas veces…

    Me reí mucho con esa acotación de que esos amigos que se planean ver no se han visto por algo… jajaja… muy cierto.

  6. Pingback: Impresión post-vacacional « 3SegDeMemoria

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