Correr, o lo que hace algún tiempo se llamaba “footing” es muy popular entre la gente cool de Londres. Parece que todo el mundo lo hace, y su popularidad aumenta. Por qué? Es una forma de divertirse, una cuestión de salud o hay algo más?
Muchos de mis amigos corren. Yo también corro, hacia la estación por las mañanas, pero eso no cuenta. Ellos corren sin el objetivo de llegar a un sitio. Es simplemente correr por correr. Sorprendentemente para un deporte de tan alto impacto, tiene bastante predicamento entre las mujeres. Es tan popular que es habitual escuchar su jerga en el día a día: si alguien te dice que ha hecho 5k (donde K se pronuncia tal cual, como la letra) significa que ha ido a correr 5km. Las otras distancias estándard son: 5K, 20K, 15K, 20K, aparte de las tradicionales maratón y media maratón. A qué viene tanta obsesión por correr?
Una amiga me comentó que correr es la forma más rápida de perder peso (date cuenta del fantástico juego de palabras que he hecho con “rápida”).
Así que es eso, el culto a la imagen, que es parte inseparable del culto al éxito que impera en la City. Parece que todo el mundo tiene que ser joven, apuesto, delgado y llevar ropa de firma.
El Times publicaba no hace mucho un estudio revelando que la gordura es culpa de una mala dieta, y no de falta de ejercicio. O sea que castigarse a hacer deportes de alto impacto no adelgaza más que un agradable paseo de camino a casa. Conclusión: el deporte, por sí mismo, no adelgaza. En cuanto este estudio gane difusión se habrán acabado los corredores.
Pero no hay que tomar el tema de correr a la ligera. Si bien en la superficie parece que la razón es conseguir un cuerpo escultural, un análisis más detenido revela algo sorprendente.
Y es que en Londres y sus alrededores se celebran a lo largo del año numerosas carreras, lo que llamaríamos para no parecer pardillos 5k, 10k, 15k, 20k. Y por supuesto, la famosa maratón de Londres, una de las carreras populares con más participación en el mundo, y estamos hablando de sus 42Km, no esas carreras para todo el mundo que montan los ayuntamientos españoles para poner su nombre en el libro Guiness. Lo sorprendente es que muchas de esas carreras son de beneficencia. Es decir que para participar hay que haber recogido un mínimo de dinero. La idea es anunciar el reto que se va a hacer y la gente lo patrocina con sus aportaciones. Entonces el corredor siente la obligación de llevar el reto a cabo, con lo que recuada todavía más fondos para la ONG de su elección.
Correr se convierte entonces en un qcto de beneficiencia, un servicio a la comunidad, siguiendo esa tradición tan inglesa de las fiestas de té en las que las damas de la alta sociedad recaudaban fondos para los niños pobres del East End. Quizás te preguntes si no sería más sencillo destinaruna parte de sus bonos a beneficiencia, pero es que esto no es sólo una cuestión de dinero. No es sólo abrir el billetero, sino hacer un esfuerzo por los más necesitados, o por la gente que padece enfermendades. Todo ese entrenamiento, ese efuerzo el día del reto. No basta con conseguir dinero para una buena causa, hay que hacerlo apasionadamente. Llevarlo al límite.
Un Mundo Perplejo, en su vocación de servicio público habla objetivamente de lo que sabe. La cuestión es: debería Sirventés experimentar el dolor y el esfuerzo y empezar un severo entrenamiento a fin de poder contar en primera persona lo que significa “running”? La custión queda abierta.

un 10! querido sirventés… (veo que sentido de humor inglés se agudiza cada día más)