Quizás hayas oÃdo hablar de un tipo llamado Jerome Kerviel. Es un tipo francés acusado de provocar pérdidas por valor de cinco mil millones de euros. Gracias a eso se ha convertido en un héroe en Francia, y un icono pop en todo el mundo. La explicación es muy sencilla.
El señor Kerviel trabajaba en Sociéte Générale, el segundo banco francés (y digo trabajaba porque asumo que ha sido despedido). Él era lo que se llama un “trader”, es decir, alguien que compra y vende activos en mercados financieros. En su caso eran “opciones”, que de forma muy simplificada son derechos para comprar un cierto activo (como acciones, oro, etc.) en un momento determinado del futuro a un precio determinado. El señor Kerviel tenÃa en su posesión opciones por valor de cincuenta mil millones, en una estrategia muy arriesgada, cosa que escondÃa compensado con operaciones falsas. El banco descubrió el pastel la madrugada del 21 de Enero, con tan mala suerte (o buena) que a la mañana siguiente los mercados sufrieron la mayor caÃda de las bolsas desde el ataque terrorista en New York (o Nueva York, depende de cómo se mire).
El señor Kerviel no es un glamuroso ladrón de guante blanco, porque no se llevó un céntimo; no es un talentoso estratega, porque le pillaron antes de que consiguiera lo que querÃa; no es un experto en finanzas, porque ni calculó correctamente los riesgos de su apuesta (un poco de Poker quizás le hubiera ido bien), ni anticipó la caÃda de los mercados; y casi provocó la bancarrota del banco. De todos estos méritos, cuál le convierte en un héroe?
Dos de ellos. El primero que no se llevó dinero, ya que su objetivo era ser el mejor “trader”. Él no es culpable, sino vÃctima inocente de una sociedad obcecada con la fama y el dinero. El segundo es que hizo tambalear a uno de los gigantes financieros, lo que para sus fans es algo genial porque los bancos son los artÃfices de la globalización, que es perversa en todas sus formas, asà que todo lo malo que le pase a un banco en bueno para la gente con conciencia social. Supongo que si el banco hubiera quebrado, sus trabajadores hubieran perdido en trabajo y sus clientes (gente como tu y como yo) todos sus ahorros, hubiera sido todavÃa mejor.
Por si esta teorÃa no te satisface, puedes optar por la anglosajona, que haciendo gala del tÃpico humor inglés le ha entronizado como “Le Rogue Trader”, y es la comidilla de la City en Londres (recordemos que a los ingleses les cuesta muy poco hacer humor a costa de los franceses). A continuación un artÃculo de prensa (falso) que corrÃa de boca en boca a principio de semana:
Ex-compañeros de Jerome Kerviel culpaban ayer a los directivos del banco por las pérdidas de 4,9 mil millones de euros por infligir castigadoras jornadas de más de 30 horas semanales a los “traders”, que ya estaban bajo una inmensa presión. Un ex-compañero comentó que “Jerome era conocido por empezar su jornada laboral a las 9 de la mañana y estar todavÃa trabajando a las 5 de la tarde, incluso las 5.30! A menudo tomaba sólo una hora y media para comer.” Otro amigo sugirió que efectivamente Monsieur Kerviel era un “Workaholic” mientras comentaba que “Yo tengo una maravillosa familia, y una maravillosa esposa, por eso limito mi tiempo en la oficina. Me voy a las 2.30 como máximo, a no ser que esté de huelga claro.”
Aparentemente el Inspector Clouseau está a cargo del caso.
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Mesié Kerviel es, simplemente, un inepto. Pero el culpable es quien contrató a un inepto para un puesto como ése.
Y el artÃculo es buenÃsimo, con la suficiente mala leche para parecer cierto.
Curioso caso. Yo lo he seguido por la CNN y me intrigaba eso de Rogue Trader, pero sigo sin entender lo que quiere decir (la parte del Rogue, me refiero). ¿Alguien lo sabe?
Y sÃ, creo que esos excesos de jornada laboral (de 9 a cinco y media ¡un abuso!) lo están investigando Faemino y Cansado o Mortadelo y Filemón.
jajajajaja que bueno el falso artÃculo, que forma tan fina de llamarlos vagos
Singular = Inútil
Plural = Inútiles
La chusma tiene un nuevo Rogue Hero.
Chusma = Los que quieren el trabajo del Heroe para cobrar un pastón sin dar un palo al agua.