Sirventés no existe. Es un pseudónimo que inventé al crear el blog a fin de aprovechar el famoso anonimato de Internet. Debido a los sarcasmos que pretendía utilizar,corría el peligro que Internet los interpretara de forma equivocada y los asociara conmigo para siempre. No soy tan ingenuo como para pensar que la máscara me protege por completo, pero logra reducir la autocensura… hasta que la creación toma vida propia.
Ayer, leyendo las noticias del informe sobre las armas nucleares de Irán se me ocurrió un post, pero Sirventés me salió al paso preguntando si era un tema apropiado. Sirventés no se estaba preocupando sobre si era apropiado para mi, el autor enmascarado, sino para él. Como cualquier otro blogger con una cierta historia a sus espaldas, Sirventés es consciente de que al otro lado de la pantalla hay una audiencia. El tamaño que esa audiencia tenga no es importante. Lo que importa es que está ahí. Sirventés escribe simplemente por placer, pero post sobre post ha crecido desde una simple máscara hasta un personaje con identidad, con vida propia. Cuando me vió con las manos sobre el teclado decidido a escribir sobre Ahmedineyad, Bush, el Dr. Strangelove y el General Turgidson se acercó sigiloso preguntándome si ese tema no estaría más allá de lo que su “audiencia” esperaba de él.
Se habla de que Internet te convierte automáticamente en “irresponsable” porque al no ver a tu interlocutor y al poder esconder tu verdadera identidad, puedes soltar lo que te de la gana sin preocuparte de las responsabilidades que se deriven. En algunos casos, las identidades ficticias acaban siendo una copia exácta de sus autores. En otros mantienen una identidad propia y distinta. En otros Mr. Hyde se muestra en toda su exuberancia. Pero siempre hay una coherencia. El personaje puede ser un misógino egoísta, pero va a moverse en unos temas y opiniones constantes. Quizás Internet sea el lugar elegido para soltar los monstruos de la razón, pero cada uno es responsable de lo que escribe. El último reducto de la opinión sin censura acaban siendo los comentarios de los blogs…

Yo iba a soltar que no me censuro.. pero ahora caigo que tampoco es cierto del todo. A fin de cuentas, hay temas que me niego a tratar.