En USA saben quienes son “los buenos” y quienes son “los malos”. Ellos no hacen negocios con “los malos”, porque la moral es más importante que el dinero. Y al que no siga este principio, le regañan.
Los cerebros que dirigen la política de EEUU decidieron hace tiempo que Iran, Libia, cuba y Sudán son “los malos”, como lo son también los coreanos del norte. Otros países, como por ejemplo China no son malos, son “buenos”, aunque a veces son un poco traviesos, como cuando se niegan a revaluar su moneda a pesar de los sabios consejos de los economistas del gobierno USA. Así es como nos ayudan a comprender mejor el mundo.
Como estos países son malos, hay que aislarlos, a fin de que sus gobiernos caigan y en su lugar aparezcan otros que sean buenos. Una de las mejores formas de presión es prohibir todo intercambio comercial con ellos. Esto lo hacen porque no es cierto como dicen algunos que el dinero no tiene moral. La tiene, y hacer negocios con estos países está mal. Porque hacer negocios con ellos puede significar que los gobiernos permanezcan y la población sufra, aunque con el embargo la gente quizás sufra más, pero eso son daños colaterales. Es una cuestión de principios.
USA sabe que no todo el mundo tiene una moral tan estricta como ellos, por eso, como guardianes del mundo que son, tienen derecho a imponer sanciones a aquellos que hagan negocios con empresas de países “malos”. Incluso si no son de EEUU. Las noticias publican hoy que EEUU va a abrir investigaciones a unos bancos europeos que han hecho negocios con bancos de países “malos”. Al parecer estos bancos van a negociar pagar unas multas a fin de cerrar el caso. Doy por hecho que ese dinero va a ir directamente a ayudar a los pobres y desplazados de esos países.
Es una suerte que todavía haya gente con principios tan inquebrantables en el mundo.

Creo que falta un pequeño detalle en su descripción de la moral económica (o economía moral) de los EE.UU.
Cierto que está muy mal visto hacer negocios con países malos, pero para entrar a formar parte de los países malos, antes se pregunta si conviene hacer negocio con ellos y sólo si la respuesta es “no demasiado” se incluye al país en la lista de malos.