Uno de los escenarios apocalÃpticos que más se han repetido a lo largo de los años es el de un Mundo superpoblado, agotando sus recursos y muriendo en una Tierra exhausta y arrugada como una uva pasa. Pues bien, estudios recientes apuntan que el Mundo ya no se acaba. Bueno por lo menos no de esa manera.
Seguro has escuchado hablar de la Isla de Pascua donde, cuenta la leyenda, una civilización social y culturalmente avanzada floreció antes de la llegada europea. Hasta tal punto creció la población que los recursos naturales que la sustentaban se agotaron. Los 3.200 km que la separan de la costa chilena impidieron la emigración, lo que supuso el ocaso de la civilización entre escenas de canibalismo (según cuenta la leyenda). Muchos han encontrado en esta leyenda un espejo de lo que podrÃa suceder a nivel mundial, suponiendo el fin de la humanidad.
El economista inglés Thomas Malthus fué el creador de la famosa teorÃa que dice que los recursos crecen en progresión aritmética, mientras que la población lo hace en progresión geométrica. En palabras simples: que la población crece más deprisa que los recursos que la sustentan. Eso significa que llegará un punto en que la Tierra no podrá mantener a la población. Él justificaba el crecimiento de la población de la siguiente manera:
“La pasión entre los sexos es necesaria y se va a mantener prácticamente en us estado presente”(1)
Total, que la razón del crecimiento desaforado de la población son las calenturas.
De ahà surgieron los “Malthusianistas” y el “Club de Roma“, que propugnaba el “crecimiento cero”, ya que la búsqueda de un crecimiento constante es insostenible.
Malthus apostaba por la castidad a fin de luchar contra los efectos de la pasión (y sin duda daba la batalla por perdida, dado que él creÃa que la única solución eran hambrunas generalizadas). Pero cómo iba él a saber que la indústria anticonceptiva iba a permitir al común de los mortales dar rienda suelta a la pasión sin poner una carga más sobre la pobrecita Tierra? The Economist publicaba hace unos dÃas que la ONU calcula que la población va a llegar a su máximo alrededor del año 2050, siendo 10.000 millones, y a partir de entonces va a empezar un suave descenso. Pues ya está, salvados! No hay fin del Mundo. No Soylent Green para cenar.
Pero parece que eso no es razón para la alegrÃa. Ahora una población envejecida va a necesitar cerebros jóvenes para seguir creando, y para pagar las pensiones. Todo este tiempo esperando que la polÃtica de “un niño por familia” en China funcionara a fin de regular la población, y ahora será que tenemos que importar mano de obra cualificada. Se van a quedar algunos paÃses vacÃos? Como esos pueblos fantasma en los que sólo viven viejecitos. Los inmigrantes africanos en vez de llegar en cayuco o hacinados en camiones huyendo de la pobreza van a venir en business class pagada para salvar la humanidad. “Y no se olviden de venir con sus esposas y no dejar de hacer niños”.
Tantos años focalizando mis miedos en una catástrofe por superpoblación y ahora habrá que tenerle miedo a la infrapoblación. Si es que no nos aclaramos!
(1) An Essay on the principle of population, by Thomas Malthus
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No he podido evitarlo, aunque no estoy seguro de que sea un alivio que el mundo no se acabe, me ha hecho tirar de google para encontrar una página que descubrà hace ya algún tiempo:
El movimiento por la extinción humana voluntaria.
Primero me cuentan que la NASA evitará un fin del mundo al estilo Argameddon y ahora me entero que ya no tendremos que preocuparnos por Cuando el destino nos alcance… y yo que ya tenÃa reservadas las butacas de primera fila para el fin del mundo
También expone Malthus que la propia naturaleza se encarga de equilibrar el censo de individuos que puede mantener y por ello se producen guerras, enfermedades y catástrofes, como una “autodefensa” natural.
Cierto VÃbora. De hecho cuenta la mitologÃa que en tiempos griegos la tierra pidió a los dioses que la liberaran de la presión de la población, y los dioses le mandaron la Guerra de Troya.
Rafa, corren tiempos difÃciles, ya ves.
Ignacio, creo que vamos a tener que introducir el carné por puntos: http://atalaya.blogalia.com/historias/51501
Y yo que pensaba que el fin del mundo era tener contracturado el cuello y los hombros en la recta final de una tesis en inglés que consiste en comparar tres novelas de 800 páginas… En fin, se ve que me falta mundo, sin “fin del” ni nada.
Lo del carné por puntos de Atalaya me ha encantado, por cierto, aunque no me he atrevido a echar cuentas por si las moscas…
El mundo no se va a acabar. Seguirá como lo ha hecho hasta ahora, con cambios contÃnuos a los que nos tendremos que adaptar si queremos seguir palante. Lo que sà que me parece interesante es que el ritmo al que se suceden estos cambios hoy en dÃa parece ser mucho más acelerado que nunca antes. Evidentemente es imposible adivinar con toda certeza hacia donde nos llevarán tantos cambios (climático, social, tecnológico, etc, etc), aunque tiene toda la pinta de que a este ritmo seamos testigos muy posiblemente de algo realmente gordo y de consecuencias importantes para nuestra especie.
Los cambios ya los estamos viendo Rhamnus. Nuevas plagas, tiempo imprevisible. Cierto que todo va deprisa, aunque yo soy optimista en que al final no sea nada “gordo”.
Y si es algo gordo ¿qué más da?
Lo de gordo lo decÃa sin connotaciones negativas, sino referido más bien a las posibles implicaciones para todos (buenas o malas, dependerá de como le afecten los cambios a cada uno). Y, estoy con VÃbora en que al fin de cuentas, da igual: hagamos lo que hagamos como individuos, no podremos conseguir frenar la evolución de las cosas, con lo que lo mejor que uno puede hacer es ponerse cómodo, y disfrutar del espectáculo…
Yo creo que está muy bien que baje la población. Como bien ha expresó Isaac Asimov en numerosos libros, es la sobrepoblación el único problema real (y las posibilidades de alguna guerra abrupta y terrible, pero estamos hablando de algo más indeseable y menos manejable de parte de los humildes lectores).
Lo curioso es que, apenas bajan los Ãndices, la gente se alarma. Acá en Chile está creo el Ãndice a 1,9 hijos por pareja, y ya están pensando en toda una campaña a por hacer.
¡Qué irresponsabilidad!
No creo, si/cuando baje la población, que queden ciudades vacÃas, pero claro que habrá que hacer redistribuición.
Superpoblacion, movimientos por la extinción humana voluntaria, cambios climáticos, cambios y mas cambios..Por supuesto que la Tierra cambia, y todo lo que hay en ella. Apoyar una “censura” al instinto de la supervivencia animal (procreación), es admitir que la raza humana está en fase de extinción. Pero eso es como tratar de explicarle a una jaurÃa de perros que se ha de racionar la comida.. mete la mano y te la arancarán a pedazos..
No voy a quedarme sentado observando el espectáculo,porque yo también formo parte de él.