Publicaba ayer el periódico gratuito City A.M. que la consultora Ernst & Young planea conceder a sus trabajadores tantas vacaciones como quieran. Nada de 20 días laborables. Si te quieres coger 30, adelante. 40? No hay problema. Ese si es un buen lugar para trabajar!
El objetivo es acabar con la “cultura de la asistencia” (attendance culture). O lo que es lo mismo, el hecho de que te pases ocho horas en la oficina no significa necesariamente que trabajes más ni mejor que alguien que se pasa seis. La idea es cambiar el concepto de “ir al trabajo” por el de “trabajar”. No es una cuestión de estar en la oficina, sino de hacer los trabajos que te tocan y hacerlos bien.
Esto como cuando en la escuela los profesores dijeron que los deberes y trabajos ya no eran obligatorios sino optativos. Era genial, no más deberes. Pero al final de curso, los que habían hecho los deberes y trabajos sacaban mejor nota, y los profesores estaban más contentos con ellos. Pero bueno, eso tampoco era un gran problema porque con un aprobado ya bastaba y tampoco se trataba de hacerse amigo del profesor.
Tengo entendido que en estas grandes consultoras como Ernst & Young es bastante común trabajar los Sábados e incluso los Domingos, o llegar a fin de año sin haber hecho todas las vacaciones. Su estructura es piramidal, con muchos empleados en los lugares “junior” y menos en los “senior”. Eso significa que al llegar a la hora de la promoción, con aprobar no basta. Hay que ser mejor que los demás. Sabiendo eso, seguro que te vas a coger muchas vacaciones. Y mientras estás tirado en la playa pensarás en Fernández y Smith trabajando como hormiguitas, haciendo seis días por semana, recibiendo palmadas en la espalda de los jefes, cubriendo tu puesto, hablando con los clientes asignados para ti. Y cuando la promoción llegue, adivina quien va a subir y quien se va a llevar unas vacaciones permanentes.
Cuando entré a trabajar en una consultora más bien pequeña el socio me dijo “Aquí entramos a trabajar a las nueve”. En mi candidez pregunté “Y a qué hora se sale?”, a lo que me respondió con una gran sonrisa. Definitivamente esto de que te puedas coger tantas vacaciones como quieras es un gran invento… Lo que no se es para quien.

Excelente post, Sirventés.
Conozco bastante de cerca la vida de las empresas como Ernst & Young, y la flexibilidad no es sino una válvula de seguridad para que la gente no se “queme”.
Jornadas de más de 14 horas, fines de semanas laborables (a veces hasta Navidades si hay alguna implementación que sale “en vivo” el 1 de Enero), y una carrera “up or out” (lo que hace que los entornos sean hiper competitivos y demandantes) convierten la calidad de vida en, literalmente, nula.
Personalmente, y después de años de trabajar como ejecutivo en empresas globales, prefiero menos libertad en la longitud de las vacaciones, y libertad total en la gestión de mi propia vida.
No habrá tantos lujos, viajes en primera clase, hoteles 5 estrellas, ni la aparición en medios ni eventos, pero soy dueño de mi tiempo.
Como siempre, es sólo una humilde opinión personal en base a una experiencia absolutamente subjetiva.
Un fuerte abrazo
Gustavo