Para el principio del mes de Junio, yo ya acostumbraba a tener mi color doradito. Era un color que se conseguÃa a base de baños de sol continuos. Pero desde que vivo en Londres esto ya no es posible. Es más, veo con horror cómo me convierto en un “guiri” hasta el punto que comprendo e incluso repito algunas de sus más conocidos comportamientos. Es grave doctor?
El “guiri” medio es ese personaje proveniente del norte de Europa en busca del sol del sur. TenÃa yo el otro dÃa un conato de discusión en la oficina al decir que UK y Alemania son Europa del Norte. Un compañero de trabajo argumentaba que ellos son geográficamente el centro de Europa, a lo que yo tuve que responder que todo lo que queda al norte del núcleo duro del Imperio Romano es el Norte de Europa, entiéndase al Norte del Canal de la Mancha y al Este del Rin.
Bueno, no nos marchemos de estudio. El tema es que el “guiri” llega en busca de sol y playa, y asà es como llegué yo no hace muchos dÃas a la costa mediterránea. Deseoso de postrarme sobre la arena cual lagarto me dirigà a la playa, abarrotada de cuerpos dorados al calor del sol. Y entonces llega ese momento, el momento temido. El momento que yo jamás pensé experimentar.
Llegas a la playa, pones tu toalla, te quitas la camiseta y un fogonazo de luz blanca ciega a los bañistas al alcanzar los rayos de sol mi blanca palidez. Claro, le das demasiada importancia. La gente tiene sus propias preocupaciones. No están en la playa a ver cuando llega el guiri de turno con su piel blanca como el culito de un bebé.
Miré a mi alrededor y efectivamente nadie estaba me estaba mirando. De hecho yo tampoco miraba a los guiris al quitarse su camiseta en mis años de moreno nativo. No les miraba cuando ellos me miraban a mi, claro. Porque en cuanto veÃa que yo salÃa de su radio de visión procedÃa a una sana sarta de bromas y risitas. Bromas y risitas que más de uno se pegó a mi costa. Afortunadamente todavÃa tengo algo de nativo, y soy consciente de lo peligroso del sol, asà que me puse una buena protección (en casa, claro, que no querÃa las risitas también de los 20 minutos de extensión de crema), por lo que no acabé como una gamba al final del dÃa.
Ves lo que dicen del Karma? Riéte de los demás, y acabarás siendo el blanco de las risas (el blanco… si hasta las frases hechas están en mi contra…).
Bueno, aquà dejo algunas fotos de mi excursión “guiri”. Por supuesto la playa y la Sagrada Familia no podÃan faltar. El resto de fotos aquÃ.
El resto de fotos aquÃ













Muy bueno esto de ver la cosa desde el otro lado. La ventaja que tenemos algunos es que llevamos trabajándonos la “extranjeridad” desde antiguo, de manera que el shock ahora es menor. Yo soy muy blanca de piel, asà que estoy acostumbrada a ser fluorescente y en Inglaterra me encuentro en mi salsa (epidérmica).
Tus fotos de Barna, muy chulas, pero malas para la morriña…
Mi también entender. Ya te dije que me pillé una insolación de órdago, además de dolor de ojos por el exceso de luz, todo acompañado de fiebres que me duraron hasta una semana después de volver a Londres.
Con qué ganas volvà a pillar el clima inglés de vuelta!!!
[Esta semana está haciendo bueno, por cierto, hace ya mucho que no llueve]
A pasarlo bien!
Tú y tus fotos. Qué envidia me das. Me encanta la de las piedrecitas con la ola al fondo desenfocada. ¿Qué tal se lleva eso de ser extranjero aquà y all�
Barcelona en las fotos sale mejor de lo que es
Elsinora, todo tiene su parte buena. Como ya dije hace tiempo, en UK los pálidos de piel nos ahorramos un montón en crema protectora.
Ra, lo mismo. Espero que ya te hayas recuperado.
Ruth, has dado en el clavo. Ahora soy extranjero en todas partes. Gracias por lo de las fotos.
Ulises, a mi siempre me habÃa parecido que la realidad supera las fotos, pero sobre opiniones…