La noticia se explica por sí sola: unas 50 personas desaparecidas al volcar un cayuco cerca de las aguas de Tenerife. Una embarcación que no pasa de ser una cáscara de nuez, 100 personas tratando de acceder ilegalmente a España desde África, un poco de mala mar y ahora más de 50 están a la deriva.
El delegado del gobierno en Canarias ha dicho:
“Se trata de jóvenes nobles, que buscan un nuevo horizonte donde poder trabajar y ganar dinero para mantener a sus familias, y se lanzan al mar a bordo de una embarcación que no reúne condiciones”
Parece que Europa Press ha sido la única página de noticias citando este fragmento.
Había escrito un comentario sarcástico pero he decidido borrarlo y por una vez, y sin que sirva de precedente voy a escribir directamente y sin rodeos.
Resulta reconfortante ver como alguien con responsabilidades en solucionar el problema de la inmigración se molesta en educar a la vez que informa. Llamar “jovenes nobles” a los inmigrantes que llegan en cayuco es un contundente cambio de discurso, algo que no había visto antes, quizás por estar en viviendo en Londres.
Pongámonos en su piel. Son personas que pagan mucho dinero por una plaza en esas barcas, que dejan familia y amigos, que se embarcan en una aventura incierta a la que quizás no van a sobrevivir. Y eso, es mejor que quedarse en su casa. No son como yo, que tenía un buen trabajo y me fui a Londres en busca de quien sabe qué. Son personas para quienes pocas expectativas de trabajo y la posibilidad de perderlo todo son mejor opción que quedarse en su hogar.
Evidentemente hay muchos que se meten a la delincuencia: mala gente la hay en todas partes y en todos los grupos. Pero nadie dice que los europeos somos egoistas, sin principios, en busca sólo de dinero y que no nos preocupamos por los demás sólo porque muchos expatriados de multinacionales en países pobres se comportan así.
Y lo peor es que los africanos no vienen con buena formación y experiencia, como los polacos que invaden Londres y trabajan mejor y más barato que los paletas ingleses. Sólo tienen sus manos para trabajar recogiendo fruta, y eso los hace todavía más vulnerables.

Tus comentarios sobre “los polacos que invaden Londres y trabajan mejor y más barato que los paletas ingleses” me recuerda a un artículo de El Pais que leí no hace mucho sobre los “mileuristas” o algo por el estilo. El mismo (d)efecto que describes en los ingleses bien se pudiera aplicar a muchos de los españoles de hoy en día…