Navegando por blogs he encontrado un artículo llamado “Bienes Virtuales: el nuevo gran modelo de negocio“. En pocas palabras dice que la nueva gallina de los huevos de oro son productos que se compran y se venden pero que sólo existen en internet, como un avatar, un “guiño” o una armadura superpoderosa. Y lo que más me sorprende es que el razonamiento está bien fundamentado en razones económicas y sociológicas. Será verdad? Tenemos que invertir como locos en empresas que crean flores virtuales? Veamos:
Para que el negocio sea millonario lo primero que debe hacer es generar ingresos. Los ingresos se obtienen mediante el precio multiplicado por el número de productos vendidos. Como ya sabrás, el precio se determina por la Oferta y la Demanda. Así, si un cocinero famoso sale en la tele cocinando mango, la demanda de mango aumenta, y si la oferta se mantiene constante, el precio sube. Simple. Evidentemente el precio no puede bajar de un cierto punto, por debajo del cual la empresa tendría pérdidas. Todas estas reglas pueden no funcionar en Internet, donde empresas como Terra tuvieron pérdidas durante muchos años que eran compensadas por Telefónica. Cómo se fijan los precios entonces? El precio es simplemente lo que la gente va a estar dispuesta a pagar.
Así llegamos a la otra parte de la ecuación, los productos vendidos. Hay demanda para ellos? Alguien va a estar tan loco como para pagar por un bien que no existe, que no se puede tocar, que no se puede comer, que no se puede llevar? Bueno, la gente paga por música o películas. Si claro, pero una cosa es una canción, y otra una parcela en Second Life, una espada en World of Warcraft, o una mascota virtual, tal como describe el artículo. Bueno, lo creas o no, la teoría económica ha explicado esto muy claramente con la teoría de la Utilidad.
Para saber el precio de un bien o servicio, tenemos que preguntarnos cómo valoramos su utilidad. Cual es la utilidad de una naranja en una escala del 1 al 10? Y en una escala de 1 céntimo a todo lo que tienes en tu cuenta?Es difícil decir. Y cual es la utilidad de un vaso de zumo de naranja comparado con la naranja. Más alta? Más baja? Mucho más alta o baja? Indiferente? Bien, ahí ya tenemos una herramienta más válida para decir cuánto vamos a pagar por algo: pagaremos más por el zumo si nos da más utilidad que la naranja, o pagaremos lo mismo si somos indiferentes entre la naranja y el zumo. Si la naranja nos da más utilidad (porque la naranja la queremos para lanzársela a un actor malo en el teatro Globe, donde Shakespeare estrenaba sus obras), entonces pagaremos menos que por la naranja.
La pregunta entonces es: hay alguien ahí afuera para quien un bien virtual tiene más utilidad que otra cosa por la que paga dinero? Y la respuesa es: Si. El artículo habla de gastarse por ejemplo 10 euros en comprar un bien virtual para usar en un juego, o gastarse ese dinero para ir al cine. Es posible que gracias a ese bien te lo pases mejor jugando que yendo al cine. Hace no muchos años, las revistas con trucos para pasar niveles de videojuegos eran una industria floreciente. La utilidad de pasar niveles en el juego era mayor que otras cosas que valían lo mismo que la revista.
La nueva generación de adolescentes está creceindo con Internet. Parece que tienen más vida social online que física. Para ellos su imagen en Internet es una forma más de expresión como vestirse o las palabras que usan al hablar. Tienen su vida en MySpace (bueno ahora que MySpace ya no es cool estan en Facebook y Gaia), se comunican con messengers. Es un uso natural de la red, y jugar online puede tener más utilidad que ir al cine o comprarse ropa cara. Y pronto cualquier hijo de vecino tendrá un miniordenador en el bolsillo y se podrá conectar al sitio de sus amigos en cualquier lugar y en cualquier momento.
Parece una locura. El sentido común dice que esto no va a funcionar, pero el sentido común tabién decía que nadie podría ganarse la vida vendiendo tonos y politonos. O que esto de la publicidad en Internet sería un negocio mínimo, y Google se está haciendo de oro gracias a ello. Y también decían que Yahoo jamás tendría beneficios. O que Amazon era una web muy interesante pero que nadie pagaría por un producto online. O que nadie compraría canciones en la red, pero iTunes ya cuenta las ventas por millones. O que nadie entraría en un juego tan geek como Second Life. O que ofrecer un programa online en vez de venderlo en una cajita no era posible, y salesforce.com es un modelo de lo más firme.
Son los bienes virtuales realmente la nueva gallina de los huevos de oro?

A ambas preguntas respondo afirmativamente. SI, se estan ganando fortunas y SI, estamos tan locos. Desde hace unos 5 meses soy residente de Second Life la gran comunidad virtual que algunos clasifican como ‘juego’. Al principio fue curiosidad y a las pocas semanas en lo que llamamos nuestra segunda vida cambie mi cuenta a Premium pagando una cuota mensual y comprando desde ropa a tierras, todo virtual por supuesto. Mi razon principal no es la locura sino algo bastante mas racional, la sociedad virtual con la que me relaciono esas 2 o 3 horas al dia lo requiere. Y aunque nunca sera lo mismo que en la vida real, siempre es mas comodo echar unas risas con amigos al mismo tiempo que compartimos aficiones a distancia con la facilidad de poder ‘vivir’ o interaccionar en un mundo 3D. Si me paro a pasar cuentas hasta resulta mas economico que salir a cualquier bar o pub del centro de la ciudad, increible pero cierto.