Me voy a poner un poco Pepito Grillo, pero leyendo las noticias del incendio en el Cutty Sark ayer, lo único que me venía a la mente era mi abuela diciendo “es que no pueden tener nada bonito, todo lo tienen que estropear”.
El Cutty Sark es un velero rápido, de los llamados “Clippers” votado en 1870 para transportar té desde China hasta Londres. Tenía que ser rápido para traer las primeras hojas de la temporada frescas para las reuniones de té de la alta sociedad Victoriana.
La primera noticia de la semana ha sido que el Cutty Sark estaba en llamas, probablemente provocadas. Hubiera sido más romántico que el Cutty Sark acabara despedazado por una gigantesca tormenta doblando el Cabo de Buena Esperanza, y no quemado en un dique seco a manos de quien sabe qué descerebrado.
Aún a riesgo de soltar los caballos antes de tiempo, mi pregunta es por qué, por qué a alguien se le ocurre pegarle fuego a un barco/museo/atracción turpistica. Un impresionante velero construido para volar sobre las olas, uno de los últimos antes de la llegada del vapor. Y un símbolo del comercio de larga distancia y del descubrimiento de otras culturas y realidades. Sin duda, el Londres de hoy, y el mundo en general, le debe mucho a estas incipientes rutas comerciales regulares.
Por qué alguien quiere destruir eso. Si quiere demostrar desacuerdo con algo, que haga una sentada en Trafalgar Square. O si quiere destruir los símbolos ingleses, que se atreva a pegarle fuego al HM Belfast, el barco de guerra atracado para siempre delante de la Torre de Londres. Pero dudo mucho que quien lo hiciera, si es que fue provocado, tuviera ninguna intención reivindicativa. Ni siquiera rebeldía sin causa. Probablemente fue una manera genial de acabar una noche de borrachera. No hay suficiente con tocar timbres y salir a la carrera. Espero que me tenga que comer estas palabras, pero no lo creo.
Será que me estoy haciendo mayor, pero no entiendo qué se gana con eso. Qué satisfacción.
Empecé citando a mi abuela, y es de justicia acabar citándola de nuevo: “Es que en vez de ir hacia adelante, parece que vamos hacia atrás”.


Opino igual que tú. Lo triste es que lo que ha destrozado el descerebrado de turno es irreemplazable. Y si ahora lo detienen, ¿que le hacemos? ¿Le ponemos a construir una réplica? :-/
Una gran pena, desde luego.