Tenía la firme intención de obviar “El Tema”. Pero qué caramba, después del post sobre Sarkozy, y el derroche de noticias, comentarios y documentales sobre “El Tema” empezaré la semana en clave política. Y cual va a ser “El Tema” en UK sino el anuncio de Blair que se va a mudar a una casita la mar de maja cerca de Hyde Park. Claro, eso significa que ya no va a ser Primer Ministro (o era al revés…).
Han sido diez años de Primer Ministro. Lo único que recuerdo de las elecciones de 1997 es la famosa frase de “La Tercera Vía”, encaminada a convencer a los británicos que había una alternativa entre los 18 años de gobierno conservador (Tory) y las propuestas aparentemente risibles de la izquierda británica (Laboristas).
Desde entonces no me preocupé demasiado por él hasta que llegué a UK. La casa donde vivía al principio era de una mujer con todos los ingredientes para ser votante convencida de izquierdas. Ella se refirió al primer ministro como “Bliar”, contracción entre “Blair” y “Liar” (mentiroso), juego de palabras tan al gusto de los tabloides sensacionalistas británicos. Lo que más me sorprendió fue la amargura con que se refería a él. Y no se refería a armas de destrucción masiva. No ha sido hasta estos días, con la avalancha de información sobre él que he atado cabos.
Blair literalmente arrasó en las elecciones de 1997. Algunos medios se refieren a la victoria como “Landslide” (corrimiento de tierras). Terminó 18 años de gobierno Tory, incluidos los de Margaret Thatcher, pasando de 34% de los votos a 43%. Su éxito fue entender lo que la gente quería, y construir un programa (o lo que aquí llaman “manifesto”) basado en Educación y Sanidad. Una de sus citas más repetidas es en la que dice “Hay tres políticas fundamentales: Educación, Educación y Educación”.
Pero hoy, cuando anuncia su retirada, todos las noticias se preguntan por qué tras la rotunda victoria, tras ser elegido tres veces, tras mejorar tanto en el país, la gente no le recuerda como un éxito por sus inversiones en el sistema de sanidad público (NHS), en escuelas, en la pacificación de Irlanda del Norte y la desaparición del grupo terrorista IRA. La respuesta está precisamente en cómo fue elegido.
Todo ciudadano de un país democrático sabe que los políticos no tienen ni idea de lo que realmente preocupa a la gente, y que prometen mucho y luego nada. Pero Blair si sabía lo que le preocupaba a la gente. Y se olvidaron de que los políticos no hacen todo lo que prometen. Tantos años de políticos esforzándose en educar a la gente sobre no creer a los políticos, y él lo tiró por la borda. Ahora claro, al ver que el NHS sigue sin funcionar correctamente, y que las escuelas no son lo que todos querrían, descubren con horror que las promesas de los políticos no se cumplen, y le llaman mentiroso y traidor. Así que si eres político recuerda: promete chorradas que no interesan a nadie, no crees expectativas y así si haces algo bien, se te recordará como un éxito.

Blair ha sido la cara del neoconservadurismo a la europea, importado de EEUU. Es normal que la gente no le quiera y no le recuerde con cariño, porque la verdad es que no ha hecho sino ahondar en la reconquista de Europa por parte del capitalismo salvaje. En interno no ha hecho los deberes.