Los conductores del metro de Londres hablan. No me refiero a que no son mudos. Claro que hablan como tu y como yo. Me refiero a que hablan por los altavoces del tren. De hecho es uno de los alicientes de viajar en el “Tube”. A alguien se le ha ocurrido ahora limitar su libertad de expresión.
Los altavoces del London Underground son un continuo de información. Algunos son grabaciones, como información sobre la siguiente parada o el “mind the doors”. Pero a menudo el conductor también habla. A veces es también para decir que te salgas de las puertas, informarte de las lÃneas que hacen transbordo en la siguiente parada o contarte los resultados deportivos ahà afuera, en el mundo real. Pero la diversión viene cuando hay retrasos.
Si eres un habitual del London Underground estarás acostumbrado a que el tren se pare en medio del túnel (alguien ha ido más de tres paradas en la Distict Line sin la parada de rigor?). Cuando eso ocurre, lo primero que haces es pensar, entre el abanico de posibilidades, cual toca hoy. Entonces aparece la voz del conductor. Yo ya estoy tan acostumbrado que si al cabo de un minuto parados todavÃa no ha dicho nada me indigno.
La voz llega a menudo distorsionada, y la primera diversión es descubrir de qué cultura es originario el conductor (o conductora, si nos ponemos puntillosos). En muchos casos no se entiende lo que dice, con lo que te miras con cara de interrogación con el pasajero delante de ti y sigues a lo tuyo. Cuando lo entiendes, te cuenta que hay un problema en la siguiente estación, o que el tren ha dicho “aquà me quedo”.
A veces, el conductor decide hacer una clase magistral de humor inglés. Recuerdo el dÃa en que tras 15 minutos parados en el túnel y tras muchas disculpas nos soltó: “Siento mucho el retraso en llegar a su trabajo. No se qué pasa ahà delante. Les ofrezco mis disculpas. No se qué más decir. Les ofrecerÃa un té pero no me es posible aquà adentro.” O otro dÃa, llegando al término tras una odisea: “Lo hemos conseguido. Hemos llegado a nuestro destino. Que tengan un buen dÃa.” Ayer el periódico llevaba unas cuantas perlas como: “Todas las lineas funcionan con normalidad, asà que esperen los retrasos, fallos de señalizción y trenes estropeados de rigor”. Yo me quedo con: “Los problemas se han solucionado. Pronto estaremos en movimiento y podrán llegar felizmente a sus casas, a no ser que estén casados con mi ex-mujer, en cuyo caso querrán salir del tren e ir en la dirección opuesta”.
Pues el caso es que ahora alguien quiere limitar lo que pueden decir por el micrófono, quitándonos el entretenimiento. No hay derecho.
