Estamos en Marzo y parece que le veda de los cumpleaños se ha abierto. Qué pasa con Marzo y Abril? O es que nadie nace durante Enero y Febrero? Evidentemente los cumpleaños vienen acompañados de las fiestas de cumpleaños, que por una parte son geniales, pero por otra parte te meten en la típica situación de “Y ahora qué demonios le regalo a este que sea baratito pero que quede bien?”.
Al plantearte la pregunta, lo que quieres es que cuando en el futuro la persona del cumpleaños vea tu regalo diga “Que majo que es Sirventés”. Lo que por todos los medios quieres evitar es que cuando abra el regalo fuerce una mueca que quiere ser una sonrisa y te diga en tono monofónioco “oh, que detalle” mientras piensa “qué demonios quiere que haga con esto?”.
Pero qué? Qué vas a regalarle? Ante este dilema llega raudo un nuevo invento: las tarjetas regalo. Bueno no, no voy a venderte que esas tarjetitas de 10 o 20 o 50 euros para gastar en una tienda deterinada es una novedad. Pero el tema es que recientemente las he visto en el supermercado. Así que tienes un montón de tarjetas de distintas tiendas y distintos precios que puedes meter en un pequeño sobre y entregarlo como regalo.
Quizás coincidas conmigo cuando digo que lo mejor de recibir un regalo es abrirlo. Esas mañanas de Reyes o Navidad con un puñado de regalos y esa cara de ilusión destrozando el papel (o abriéndolo cuidadoso para guardarlo, que hay de todo). O cuando en la fiesta te dan el paquete y no puedes evitar pensar en qué es. Pues la tarjetita regalo se carga todo ese suspense. Si vale, es cierto que te puedes comprar lo que quieras, pero es que es como regalar dinero, y en general eso no gusta. No, es peor que regalar dinero porque saben exactamente en cuanto valoras la invitación y encima no puedes comprar lo que quieres, sino sólo lo que venden en esa tienda.
Al final acaba resultando que la tarjetita en vez de ser la solución perfecta a la falta de ideas es simplemente la demostración de que eres un gandul o que estás dando un regalo puramente de compromiso. Y encima eres un tacaño.

¡¡Compra libros!! ¡¡Compra cómics!! ¡¡Compra libros de rol!! Vale, estos últimos son muy caros.
Pero lo de libros.. joder, ahora en el mercado hay para gustos de todos los colores, y algunos mira que tienen mal gusto, pues también para ellos hay.
Bueno, es que yo allá donde pueda regalar un libro que no se esperen otra cosa xDD