Mirando mi correo electrónico me doy cuenta de que tengo suerte. No se puede decir de ninguna otra manera. Y no sólo mi correo electrónico.
En mi bandeja de entrada tengo un mensaje diciendo que he ganado 956.420 libras en la lotería de UK. Ni una más ni una menos. No sólo eso. En una lotería de Yahoo, he ganado medio millón de libras! Para recogerlas debo enviar un correo electrónico con mi nombre, apellidos, teléfono, dirección, estado civil, pasaporte. Y ni siquiera sabía que estas loterías existían. No me dirás que eso no es suerte!
Ayer recibí un mensaje de un tipo de una consultora de inversiones que dice que un cliente suyo ha muerto y ha dejado un montón de dinero en una caja de seguridad en Noruega, y que como yo tengo el mismo apellido, que yo podría reclamar el contenido de la caja como único pariente superviviente y repartirlo con ese tipo de la consultora. Lo único que me preocupa es el impuesto sobre sucesiones. Tendría que pagar un pico, y yo quiero todo ese dinero para mi.
Pero no se acaba ahí! La semana pasada en el correo ordinario recibí una carta diciéndome que me ha tocado un premio de entre 15 y 1.500 libras. Que para reclamarlo debo enviar una respuesta con todos mis datos, que harán un chequeo de mi crédito, y entonces me dirán cuánto me ha tocado. Y ese dinero me lo van a dar para que me lo gaste en su catálogo de compras a distancia. Genial!
Y además, hace unos días recibí un mensaje en mi teléfono móvil diciéndome que alguien me había enviado una foto, y debía enviar un SMS para saber quien era. Hasta admiradores me salen.
Nada, si de ahora en adelante mis posts són algo distintos es que he contratado a alguien para que escriba por mi, y yo estoy disfrutando de mi nueva condición de millonario bajo un cocotero en alguna playa de arena blanca y aguas azul turquesa.

Yo tengo más suerte que tú, porque no me llega esta porquería al correo.