Si vives en un lugar donde la nieve es norma en invierno, este post te sonará raro. Esta mañana me levanté y de nuevo estaba todo blanco. Y de nuevo la excitación y la alegría injustificada.
Había un señor echando sal o algo que se le parecía para hacer un camino seguro para la gente que iba andando. Sólo podía oírse el sonido de la nieve al caer sobre el suelo.
Después de ducharme y mientras desayunaba, se oía por todas partes niños gritando y riendo. No había mucha nieve, pero esta vez era suficiente para una buena batalla de bolas de nieve. Al salir de casa pasé por el medio de una, y me temía lo peor. O mejor dicho, esperaba que me cayera una para poder tomar una merecida venganza sobre esos niños a quienes no conocía, pero a los que me hubiera unido sin pensarlo dos veces.
Por la calle no había esa guerra de paraguas que caracteriza Londres en días de lluvia. Parecía que la gente quería sentir la nieve cayendo. Yo sin duda lo quería, y no me he molestado en tomar el paraguas. Ni siquiera la capucha.
3 lineas de metro están paradas. Las carreteras intransitables. La mitad de mis compañeros de trabajo no han venido, incluido uno por torcerse el tobillo al salir de casa. Pero por mucho problema que comporte, a mi me encanta la nieve.
Algunas fotografías de hoy.
Y sigue cayendo. No puedo sacar los ojos de la ventana. Como esto siga así a la hora de comer va a haber batalla de bolas de nieve. No va a haber traje que me detenga.






aqui tambien
es hermoso pero muy frío!