Eso es lo que opina el prÃncipe Charles. Parece que para él esa es la clave para asegurar que la gente sigue una dieta sana. Tan inútiles somos?
Si bien el prÃncipe no tiene ningún poder real, sus palabras son repetidas en todas partes puesto que es quien es. Y él era consciente de ello cuando lo dijo.
Sus palabras se enmarcan en esa corriente cada vez más generalizada, sobretodo en el Reino Unido, de que hay que prohibirle ciertas cosas a la gente porque si las tienen a su alcance van a tomarlas con exceso con fatales consecuencias para la salud. Los periódicos venÃan llenos ayer con la noticia de que se podrÃa retirar la tutela de su hijo con sobrepeso a una familia para evitar que sigan cebándolo.
Y ahà viene “papa Estado” limitando el uso de alcohol, tabaco, comidas grasientas y a saber qué va a ser lo siguiente. Es como tener una madre puntillosa detrás del cogote diciéndote todo el dÃa lo que puedes hacer y lo que no.
Es que la gente en altos mandos considera que el grueso de la población es estúpida? Que son como niños sin control que no son capaces de discernir entre lo que es bueno y lo que no? Y aunque asà fuera, quien son ellos para decidir sobre la vida de los demás. Si te quieres zampar una buena hamburguesa triple es tu problema y tu placer. Al fin y al cabo es tu salud.
El problema parece ser que el exceso de tabaco, alcohol, grasas y demás tienen un efecto nocivo sobre la salud. Y los dirigentes tienen una responsabilidad sobre ello, puesto que un paÃs de gente con problemas de salud rinde menos, lo que afecta directamente a la productividad y en consecuencia a la competitividad y el crecimiento de la EconomÃa. Y cuando un individuo con cáncer de pulmón o circulación delicada acude al hospital, es el Estado, con el dinero recaudado con los impuestos, quien paga la factura. No solo eso. Las enfermedades provocadas por el consumo excesivo de todas esas substancias no mata de golpe, sino que provoca enfermedades crónicas y que empeoran con el paso del tiempo, con lo que la factura se incrementa.
Es esa razón suficiente para poner una cinta amarilla en la puerta de los restaurantes para evitar que la gente entre en torrente en busca de sus dosis diaria de bloqueador de arterias? Es que no podemos consumir con moderación?

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