Chelsea es uno de los barrios acomodados de Londres. Forma parte del Sur-Oeste y está literalmente sobre el rio Támesis, lo que facilita que haya edificios con su propia marina donde los residentes tienen su yate listo para sair a navegar. Recientemente este barrio está apareciendo en las noticias, y no sólo en las de sociedad o deportes. La causa, el “Tractor de Chelsea”.
Resulta que en Chelsea, la media de habitantes con un estado económico privilegiado es superior a la del resto de Londres (añadiría, a la del resto del mundo). Esta gente ha desarrollado un gusto especial por los 4×4, esos enormes coches de grandes ruedas cuyo objetivo no es ser todo terreno, sino ser grandes. Para diferenciarlos se les llama “Salones Rodantes”.
Alguien con un punto de sarcasmo, viendo su tamaño los comparó con un tractor, pero un tractor algo peculiar. Tengo mis dudas de si el individuo en cuestión había pasado sus vacaciones en alguna playa española escuchando el “Tractor Amarillo”.
Semejantes masas de metal y lujo necesitan un tremendo motor para empujarlos, un motor sediento de gasolina/gasoil, lo que les ha ganado todavía un apodo más: “Gas Guzzling”. El alcalde de Londres Ken Livingstone, quienes algunos tachan de excesivamente izquierdista, ha puesto esos coches en su punto de mira. No contento con la “Congestion Charge” que cobra a los coches 8 libras (€12 aprox.) por entrar en la zona central de Londres, amenaza con subirla a 25 libras (€36 aprox.) para los coches que generan más contaminación. Esto ha indignado a los usuarios de los tractores de Chelsea, quienes reclaman su derecho a utilizar su automóvil para desplazarse por el centro de Londres como cualquier otro usuario.
Y por si esta persecución no era suficiente, ahora el barrio de Richmond, otro de los barrios acomodados londinenses, ha aprobado multiplicar por tres la tasa por aparcar para los residentes. Y Chelsea parece estar querer seguir la idea.
Luego hay quien dice que los políticos están escondiendo su insaciable necesidad de dinero tras un disfraz verde, y que aprovechan esta moda del ecologismo para expoliar algo más a los ciudadanos. Sobretodo a esos que por su especial condición no pueden ir con un choche normal como todo el mundo, sino que deben conducir un enorme “tractor de Chelsea” por las retorcidas calles de Londres.

Lo gracioso es que el tamaño no redunda en seguridad. Suelen ser ataudes con ruedas. Eso sí, dan una “falsa sensación de seguridad” que no veas
En España tambien están bastante de moda y, sin ánimo de polemizar, son principalmente utilizados por mujeres debido a esa sensación de seguridad que proporcionan el estar situado a una mayor altura.