Al despertarme tuve la sensación de que las nubes me deparaban una mañana oscura. Cual fue mi alegría al abrir la cortina y comprobar que mis expectativas se cumplían, y las nubes estaban ahí, densas y grises. Pero había algo más: una capa de nieve blanca cubría la calle, los árboles, los coches…
Me quedé disfrutando por un momento de la extraña sensación de calma que la nieve transmite cuando la ciudad está todavía dormida.
E inmediatamente empecé a brincar por la casa. Quería decírselo a mis compañeros de piso y salir a la calle en pijama a tirarnos bolas de nieve. Pero todos dormían todavía, y yo tenía que ducharme, vestirme, desayunar salir raudo hacia el trabajo y escuchar la llamada de la responsabilidad.
Yo no pedí hacerme mayor. Pasó de pronto!
Entonces hice oídos sordos a la llamada, agarré mi cámara y me fui a tomar algunas fotos. He llegado media hora tarde al trabajo, cantando, y con una sonrisa de oreja a oreja.
Aquí os dejo algunas fotos. Las demás, en Flickr.
Más fotos aquí.






Hi!!
La misma sorpresa desde la zona este…..y un frío!!!
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